Ha pasado otro día justo en este mismo instante, otro día que se suma a otro mes, a otro año… Se envejece un poco más cada día, cada mes, cada año…
Mientras miro más allá, hacia la nada, hacia un horizonte de pensamientos, de recuerdos y de nostalgias. Somos algo más mayores esta mañana, esta tarde, esta noche, pero el corazón sigue latiendo fuerte, muy fuerte.
El viento sigue susurrando relatos de antaño, de apenas unos meses, que pronto se convertirán en años, y, a pesar de mis deseos, no puedo detener el tiempo, no puedo…
Tus besos de ayer, de antes de ayer y de antes de antes de ayer todavía siguen conmigo, los rumio y saboreo por las noches y especialmente ahora, en un duermevela mañanero que amontona recuerdos…
Por la noche, pese a lo que digan, mi espíritu volverá a ser joven mientras algún pensamiento poético siga asentado en mi cabeza, invitándome a escribir versos, a soñar…
Que la felicidad no me haga madurar en exceso, sino en la justa medida.
Seguir viviendo, seguir soñando… Un día más, un mes más… ¡Otro año más soñando!