Siempre pensé que el ala profana de la inocencia se va empequeñeciendo con el paso del tiempo.

Que el tiempo me haría olvidar… Al final, el recuerdo de tu amor, aquel amor rabioso que me confesaste con aquella nota, sigue siendo vigente.

Saliste corriendo, sin esperar respuesta… Aquel ultimátum… ¡Ahora o nunca!

Luego todas las experiencias amorosas, experiencias prohibidas, mezcladas con el morbo… Tantos años de hacer el amor en cualquier momento, sitio, situación…

No quiero ni puedo olvidar esos momentos. ¡Lo volvería a hacer mil veces más!

Amanece otro día, maravilloso y azul tras las nubes. Yo, sin embargo, siento que ese hombre malo que me decías no ha traído todavía sus tijeras de gravedad.

Es más, cada día vuelo más alto con otra persona y la belleza que me da tu recuerdo en cada latido de mi alma no cesa. Una cosa me ha quedado clara: con la edad siguen habitándome los sueños y tú, mi Polvorilla, estás en ellos…

For ever!