
Anoche quemé trastos viejos, mezclados con desilusiones y recuerdos que encogen el alma. Salté por encima de las brasas candentes de dolores y penas. Por un instante, volví a la pubertad, aquella juventud que pasó tan rápido. Luego, al dormir, soñé con aquellos tiempos difíciles y maravillosos, donde el amor abrasaba. Le puse rostro a mi sueño y eras tú.